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«La comunicación antes de la compra fue más útil que cualquier ficha técnica. Me ayudaron a descartar una pantalla motorizada que no encajaba en mi techo y a elegir un modelo fijo con ganancia 1.1, que era lo que mi proyector necesitaba para mantener el brillo en una sala con una ventana pequeña.»
El proceso empezó con una consulta sobre distancias de proyección. Mi salón mide 3,2 metros de pared a pared y quería una imagen de 120 pulgadas sin recurrir a un proyector de tiro corto. Me enviaron una tabla con las distancias mínimas de tres modelos distintos y me advirtieron del recorte de luz al usar zoom digital, algo que no había considerado.
Durante la instalación, el equipo ajustó la inclinación del proyector para evitar la corrección trapezoidal excesiva y calibró el modo cine con un medidor de luz. El resultado: 1.450 lúmenes reales en pantalla y un nivel de negro aceptable incluso con la ventana sin blackout. La decisión final fue una pantalla fija con marco delgado, que además disimula mejor las arrugas del material en climas húmedos.
Contexto de uso
Autor: Marta R., propietaria de sala desde hace 8 meses